PRIMER CONGRESO PARA UNIVERSITARIOS Y PROFESIONISTAS CATÓLICOS
Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez Monterrey N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 2 de agosto 2019. Con la finalidad de organizar un encuentro para jóvenes y docentes para generar una reflexión desde la perspectiva de la fe y la ciencia que lleve a la acción para mejorar la realidad, la Pastoral... Leer Más...
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Lunes, 27 Marzo 2017 14:21

Disfrutemos de la Luz de Cristo

Escrito por  RCA
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Visita parroquial San Francisco de Asís, Escobedo – 26 de marzo de 2017

Estoy muy contento de venir a esta parroquia y estar con ustedes, en este cuarto domingo de Cuaresma, domingo de la alegría. Quiero que recordemos tres de las frases que escuchamos en la Palabra de Dios:  la primera tomada del libro de Samuel “el hombre se fija en las apariencias pero Dios mira el corazón”; la segunda tomada del Evangelio, “he venido para definir los campos, de aquí en adelante los ciegos ven y los que ven se quedarán ciegos”; la tercera la dice san Pablo, “el que es iluminado por Cristo es luz”.

Hay dos cegueras, la ceguera física y la ceguera espiritual. La ceguera física, siempre nos conmueve ver a una persona que no puede ver. Aunque es una limitación, sin embargo, de esa ceguera las personas pueden salir adelante. Yo he visto a lo largo de mi vida sacerdotal personas que, aún siendo ciegas físicamente, tienen una gran riqueza espiritual. He conocido a dos catequistas ciegos que se saben mejor que yo las palabras del Evangelio y los textos sobre la catequesis, lo cual quiere decir que un impedimento físico no es necesariamente algo que no se pueda superar, inclusive uno de los santos Padres la Iglesia, Dídimo, era ciego.

Hace años conocí un colegio en el que las religiosas que lo atienden todas son ciegas, y los niños estudiantes de la escuela todos son ciegos. Me impresionó ver cómo un límite físico no es un límite espiritual. Ver a esas religiosas con tanta entrega y corazón, porque en la Iglesia ningún impedimento físico es cuestión para que alguien no viva su vocación. La Iglesia sabe valorar a la persona. Hace muchos días que visite una parroquia me impresionó una niña de once años ciega, con una gran alegría, sin poderme ver pero si poderme sentir, me sentí estimado, porque el impedimento físico, aunque es una limitación no es algo imposible de superar.

La ceguera espiritual. Hay una ceguera que no te permite ver a nadie, aunque ves a la gente no le haces caso, y llega a su grado peor cuando no quieres ver a Dios en tu vida.

Gracias por permitirme participar en esta Eucaristía con ustedes. Hoy el Señor quiere hacer el milagro de que veamos, vamos a pedirle esta gracia porque quién es iluminado por Cristo se convierte en luz. Ustedes y yo, los niños y niñas, podemos ser luz para los demás, cuando decimos una palabra correcta, cuando tenemos un sentimiento amable, cuando nos portamos bien. Estas palabras son de esperanza y alegría, por eso tengo el ornamento de color rosa, solo dos domingos en el año litúrgico se usa este color: el cuarto domingo de Cuaresma y el tercer domingo de Adviento, el color rosa es un morado matizado, disminuido, para que los creyentes entendamos que aunque la Iglesia nos llama a la conversión, a dolernos de nuestros pecados, siempre tiene que brillar la alegría. Que mayor alegría que poder ver a Dios, dejarnos iluminar por su Palabra, como dice el prólogo de san Juan “la Palabra era la luz para todo el que viene a este mundo”, Cristo se encarnó para ser luz para nosotros. Disfrutemos de la Luz de Cristo.

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