#PrayforSyria: Estados Unidos lanza misiles sobre Siria, las redes se unen en oración
Esta noche, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un "bombardeo de precisión" sobre Siria, y a través de las redes sociales miles piden rezar por las víctimas inocentes de los bombardeos, especialmente los niños. Luego del anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald... Leer Más...
El Papa Bueno -Juan XXIII "El Musical"
KEFAS PRODUCCIONES presenta: El PAPA BUENO- JUAN XXIII "El Musical"Original de Jorge "Pachuco" Acuña y Jose Antonio "Potro" Farías No te puedes perder esta maravillosa historia con mas de 70 actores en escena, musica en vivo y una gran producción. Ven y conoce mas sobre la vida de un hombre que... Leer Más...
prev
next
Martes, 10 Abril 2018 03:32

Laudes (Oración de la mañana) 10 DE ABRIL 2018 MARTES DE LA 2° SEMANA DE PASCUA

Escrito por  Crisol de la Alegría Radio TV
Valora este artículo
(0 votos)

Rezo dirigido por Padre Sam.
¿Te gustaría recibir la Liturgia de las Horas diariamente en tu "Whatsapp"?
Inscribete en nuestro sistema en el número +52 1 812 355 0986 y recibe un mensaje vía Whatsapp con las Laudes,Vísperas y Completas con el audio y el link del vídeo.
No olvides dar tu nombre completo y desde donde nos escribes.
Ayúdanos a compartir estas oraciones para que sean mas personas las que podamos rezar estas oraciones.
Rezo dirigido por el Padre Sam.

Sin título.png

LITURGIA DE LAS HORAS

(Oración de la mañana)

LAUDES

MARTES DE LA SEGUNDA SEMANA DE PASCUA

 

INVITATORIO

V. Señor abre mis labios

R. Y mi boca proclamará tu alabanza

 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. 

Vengan, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

Vengan, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

Ojalá escuchen hoy su voz:

«No endurezcan el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando sus padres me pusieron a prueba

y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años

aquella generación me repugnó, y dije:

Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;

por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. 

Himno: ESTABA AL ALBA MARÍA

Estaba al alba María,
porque era la enamorada.

«¡María!», la voz amada.
«¡Rabbuní!», dice María.
El amor se hizo un abrazo
junto a las plantas benditas;
las llagas glorificadas
ríos de fuego y delicia;
Jesús, esposo divino,
María, esposa cautiva.

Estaba al alba María,
para una unción preparada.

Jesús en las azucenas
al claro del bello día.
En los brazos del Esposo
la Iglesia se regocija.
¡Gloria al Señor encontrado,
gloria al Dios de la alegría,
gloria al Amor más amado,
gloria y paz, y Pascua y dicha! ¡Aleluya!

Estaba al alba María,
es Pascua en la Iglesia santa.

¡Aleluya! Amén. 


SALMODIA

Salmo 42 - DESEO DEL TEMPLO

Ant. Tú nos devuelves la vida, y tu pueblo, Señor, se alegra contigo. Aleluya.

Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.

Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Señor, Dios mío.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Ant. Tú nos devuelves la vida, y tu pueblo, Señor, se alegra contigo. Aleluya.

Cántico: Is 38, 10-14. 17-20 - ANGUSTIA DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN

Ant. Confiamos en el Señor; él nos dará la luz y la paz. Aleluya.

Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.»

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.

Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.»

Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león,
día y noche me estas acabando.

Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!

Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.

El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.

Los vivos, los vivos son quienes te alaban:
como yo ahora. 
El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad.

Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas 
todos nuestros días en la casa del Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Ant. Confiamos en el Señor; él nos dará la luz y la paz. Aleluya.

Salmo 64 - SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS.

Ant. La tierra ha dado su fruto: que canten de alegría las naciones. Aleluya.


¡Oh Dios!, tú mereces un himno en Sión,
y a ti se te cumplen los votos,
porque tú escuchas las súplicas.

A ti acude todo mortal
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonas.

Dichoso el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.

Con portentos de justicia nos respondes,
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra
y del océano remoto;

Tú que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.

Los habitantes del extremo del orbe
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso
las llenas de júbilo.

Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales;

riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
las rodadas de tu carro rezuman abundancia;

rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Ant. La tierra ha dado su fruto: que canten de alegría las naciones. Aleluya.

LECTURA BREVE   Hch 13, 30-33

Dios resucitó a Jesús de entre los muertos. Y durante muchos días se apareció a los que con él habían subido de Galilea a Jerusalén: éstos, efectivamente, dan ahora testimonio de él ante el pueblo. Y nosotros les damos la buena nueva: la promesa que Dios hizo a nuestros padres la ha cumplido él ahora con nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús, según está escrito en el salmo segundo: «Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.» 

RESPONSORIO BREVE

  1. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
    R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.

    V. El que por nosotros colgó del madero.
    R. Aleluya. Aleluya.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.

 



CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Les digo con toda verdad: Moisés no les dio el pan del cielo; es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. Aleluya.


Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR       Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
lo sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Ant. Les digo con toda verdad: Moisés no les dio el pan del cielo; es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. Aleluya.


PRECES
Alabemos a Cristo, que con su poder reconstruyó el templo destruido de su cuerpo, y supliquémosle:
Concédenos, Señor, los frutos de tu resurrección.



Cristo Salvador, que en tu resurrección anunciaste la alegría a las mujeres y a los apóstoles y salvaste al universo entero, 
conviértenos en testigos de tu resurrección.
Concédenos, Señor, los frutos de tu resurrección.


Tú que has prometido la resurrección universal y has anunciado una vida nueva,
haz de nosotros mensajeros del Evangelio de la vida.
Concédenos, Señor, los frutos de tu resurrección.


Tú que te apareciste repetidas veces a los apóstoles y les comunicaste el Espíritu Santo,
renuévanos por el Espíritu consolador.
Concédenos, Señor, los frutos de tu resurrección.


Tú que prometiste estar con tus discípulos hasta el fin del mundo,
quédate hoy con nosotros y sé siempre nuestro compañero.

Concédenos, Señor, los frutos de tu resurrección.


Se pueden añadir algunas intenciones libres


Concluyamos nuestra oración, diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro maestro: 

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Amén.


ORACION
Señor, tú que abres las puertas del reino celestial a los que han renacido por el agua y por el Espíritu Santo, acrecienta en tus hijos la gracia que les has dado, para que no se vean privados de tus promesas los que han sido ya purificados de sus culpas.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén


CONCLUSIÓN 
V. El Señor este con ustedes
R. Y con tu Espíritu.

 

 

Visto 148 veces

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.

Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.