Miércoles, 19 Abril 2017 00:53

QUE LA VICTORIA DE CRISTO SEA TAMBIÉN NUESTRA VICTORIA”, ARZOBISPO DE MONTERREY

Escrito por  Pastoral Siglo XXI
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Monterrey N.L. (www.pastoralsiglo21.org). 19 de abril 2017. El Arzobispo de Monterrey presidió la celebración de la Vigilia Pascual en la Catedral Metropolitana de Monterrey.

“Todo nos habla de una Victoria, como aquella tan desigual como cuando David venció a Goliat, cuando aquel que parece perdedor termina siendo el vencedor, todo nos habla de una victoria”, apuntó durante la homilía.

El Arzobispo explicó el sentido de los signos utilizados en la Vigilia Pascual que comunican el triunfo de nuestro Señor: “Primerio la victoria de la luz sobre las tinieblas, dice San Juan en el prólogo: la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron, por ello esta noche cuando parece que la tiniebla vence, una pequeña luz, la luz del cirio pascual anuncia una victoria”.

“Lo mismo también el agua es victoriosa, el agua vence sobre el desierto, por eso hoy se pide que de modo especial aparezca la belleza de las flores, porque donde hay agua hay vida. Y también en esta noche en muchas partes del mundo son bautizados, para que quede siempre muy claro que el agua es vida y vida en abundancia”.

“Pero también la Palabra es hoy victoriosa, se fijaron el diacono canto el pregón pascual, el diácono me ha anuncio a mí la victoria de Cristo y el Diácono proclamo el Evangelio en el que se narra la victoria de Cristo sobre la muerte, porque la Palabra también es victoriosa, vence nuestra sordera, el Señor quiere que hoy escuchemos el cantico de la victoria, que Cristo ha resucitado, escucha Israel, escucha Iglesia, Cristo ha resucitado, la Palabra tiene que vencer la sordera”.

“Pero también en este altar está representada la victoria principal, el pan y vino eucarísticos, señal del misterio pascual, Cristo ha vencido la muerte, ahora el Señor vence también el hambre del mundo, hoy todo es victoria, pero una victoria serena, ustedes y yo estamos muy tranquilos celebrando, en paz y serenidad quitados de la pena, porque el Crucificado aquel que parecía vencido, hoy es el vencedor de la muerte”.

Finalmente añadió: “Agradezcamos al Señor este hecho el fundante de nuestra esperanza, la vida nuestra no termina con la muerte, el Señor nos llama a la eternidad y por eso hoy la Iglesia canta aleluya, aleluya, que la Victoria de Cristo sea también nuestra victoria y ustedes lo saben bien, lo único que vence al mundo es la fe, la fe en Jesucristo”.

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