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Jueves, 05 Marzo 2020 12:14

El Papa Francisco renueva su llamado a los jóvenes: “¡Hagan lío!”

Escrito por  Aci Prensa
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El Vaticano difundió este jueves 5 de marzo el mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de 2020, que se celebrará a nivel diocesano el Domingo de Ramos 5 de abril.

El mensaje, que lleva por título “Joven, a ti te digo, ¡levántate!”, subraya la importancia de la movilización de los jóvenes para lograr un mundo caracterizado por la misericordia y renueva el pedido del Santo Padre a la juventud: “¡Hagan lío!”.

En su mensaje, el Pontífice explicó el motivo por el que eligió Lisboa, capital de Portugal, para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud de 2022. Francisco explicó que una de las características de la juventud es su predisposición a aceptar desafíos, “a comenzar de nuevo”.

“Os gusta viajar, confrontaros con lugares y rostros jamás vistos antes, vivir experiencias nuevas”, señaló. Por eso, Lisboa es una ciudad que se puede identificar con esos ideales de la juventud, porque “desde allí, en los siglos XV y XVI, numerosos jóvenes, muchos de ellos misioneros, partieron hacia tierras desconocidas, para compartir también su experiencia de Jesús con otros pueblos y naciones”.

El Papa reflexionó sobre el verbo levantarse, que ocupa un lugar central en el lema de la Jornada de este año, pero también del lema de la JMJ de Lisboa: “María se levantó y partió sin demora”, del Evangelio de San Lucas.

Recordó que el lema “Joven, a ti te digo, ¡levántate!” procede del episodio evangélico de la resurrección de un joven en la ciudad galilea de Naín.

Jesús se apiadó de la madre de aquel joven al ver el cortejo fúnebre, explicó el Santo Padre. “Su mirada provocó el encuentro, fuente de vida nueva. No hubo necesidad de muchas palabras”.

Por eso el Papa invitó a los cristianos a preguntarse: “Mi mirada, ¿cómo es? ¿Miro con ojos atentos, o lo hago como cuando doy un vistazo rápido a las miles de fotos de mi celular o de los perfiles sociales?”.

En ese sentido, lamentó que con demasiada frecuencia en el mundo de hoy se puede encontrar a jóvenes, a uno de veinte años, “arrastrando su vida por el suelo, sin estar a la altura de la propia dignidad. Todo se reduce a un ‘dejar pasar la vida’ buscando alguna gratificación: un poco de diversión, algunas migajas de atención y de afecto por parte de los demás…”.

“Hay también un difuso narcisismo digital, que influye tanto en los jóvenes como en los adultos. Muchos viven así. Algunos de ellos puede que hayan respirado a su alrededor el materialismo de quien sólo piensa en hacer dinero y alcanzar una posición, casi como si fuesen las únicas metas de la vida. Con el tiempo aparecerá inevitablemente un sordo malestar, una apatía, un aburrimiento de la vida cada vez más angustioso”.

Tras ser testigo del cortejo fúnebre del joven, Jesús sintió compasión. “La conmoción de Jesús lo hace partícipe de la realidad del otro. Toma sobre sí la miseria del otro. El dolor de esa madre se convierte en su dolor. La muerte de ese hijo se convierte en su muerte”, destacó Francisco.

El Papa destacó la compasión de los jóvenes en la sociedad de hoy: “Es suficiente ver cuántos de vosotros se entregan con generosidad cuando las circunstancias lo exigen. No hay desastre, terremoto, aluvión que no vea ejércitos de jóvenes voluntarios disponibles para echar una mano. También la gran movilización de jóvenes que quieren defender la creación testimonia vuestra capacidad para oír el grito de la tierra”.

Además, pidió a los jóvenes que no se dejen “robar esa sensibilidad”. “Si sabéis llorar con quien llora, seréis verdaderamente felices”.

Jesús detuvo el cortejo fúnebre, se acercó y tocó al joven infundiendo “el Espíritu Santo en el cuerpo muerto del muchacho y reaviva de nuevo sus funciones vitales”.

“Ese toque penetra en la realidad del desánimo y de la desesperación. Es el toque de la divinidad, que pasa también a través del auténtico amor humano y abre espacios impensables de libertad, dignidad, esperanza, vida nueva y plena. La eficacia de este gesto de Jesús es incalculable. Esto nos recuerda que también un signo de cercanía, sencillo pero concreto, puede suscitar fuerzas de resurrección”.

El Pontífice recordó a los jóvenes que “también vosotros podéis acercaros a las realidades de dolor y de muerte que encontráis, podéis tocarlas y generar vida como Jesús. Esto es posible, gracias al Espíritu Santo, si vosotros antes habéis sido tocados por su amor, si vuestro corazón ha sido enternecido por la experiencia de su bondad hacia vosotros”.

El Papa también hizo una interesante reflexión sobre lo que hace el joven nada más volver a la vida de la mano de Jesús: Empezó a hablar.

“La primera reacción de una persona que ha sido tocada y restituida a la vida por Cristo es expresarse, manifestar sin miedo y sin complejos lo que tiene dentro, su personalidad, sus deseos, sus necesidades, sus sueños”.

Explicó que “hablar significa también entrar en relación con los demás. Cuando estamos ‘muertos’ nos encerramos en nosotros mismos, las relaciones se interrumpen, o se convierten en superficiales, falsas, hipócritas. Cuando Jesús vuelve a darnos vida, nos ‘restituye’ a los demás”.

El Papa Francisco finalizó su mensaje invitando a los jóvenes a responder a una pregunta. “Queridos jóvenes: ¿Cuáles son vuestras pasiones y vuestros sueños? Hacedlos surgir y, a través de ellos, proponed al mundo, a la Iglesia, a los otros jóvenes, algo hermoso en el campo espiritual, artístico, social. Os lo repito en mi lengua materna: ¡hagan lío! Haced escuchar vuestra voz”.

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